Estoy posada. No vuelo. Parezco una estatua, según dicen, una obra de arte. Pura luz. Mariposa magia. No. No soy luz incandescente. No. No ilumino por brillar. Empatizo el dolor, sintiéndolo más mío que el propio. Me encuentro por el camino con otras especies que si van volando por la vida. Por eso siempre acabo quedándome sola. Las luciérnagas vuelan. Pasan. Viven. Yo estoy estática. Están conmigo intensamente mientras pasan a mi lado. Pero siempre acaban continuando. Y es lógico. Es lo normal. Pero yo no puedo volar. Porque lo que ilumina no es luz, es fuego. Incendio. Si bato las alas me acabaré consumiendo.
domingo, 18 de junio de 2017
viernes, 24 de febrero de 2017
Almas
Poco a poco se van las personas que estaban. Quizás hayan
significado mucho. Quizás no. Van y vienen. Conoces, desconoces, y vuelves a
conocer. Vas descubriendo el significado de las cosas. Que más vale un abrazo
en el momento justo, o un "te quiero" escondido es un trozo de papel,
que esa noche en la fiesta aquella. Que hablar hasta pasadas las 5:00 o las
miradas cómplices ante algo que tramar también son cosas que guardar. Vas
descubriendo todo lo que esconde esa palabra que tanto pronunciamos:
"amiga". Que las risas suman vida y que hay personas que te harían
inmortal si fuera físicamente posible. Y de pronto un día conoces a alguien que
le da mil vueltas al mundo. Que lo enreda todo. Que rompe todos los esquemas. Y
te preguntas: "¿quién impulsa las manijas de la casualidad?".
Personas especiales. Mágicas. Con luz. Almas en sí mismas. Esencia de vivir.
Miradas. Atardeceres. Amaneceres. Poco a poco se van las personas que estaban.
Conforme vamos creciendo, se va invirtiendo el número de personas que
consideramos "amigas", a la misma vez que la calidad de esas personas
alcanza límites insospechables. Incalculables. Infinitos.
Que el tiempo importa, pero no tanto. Que un día puede ser
mas fugaz que un segundo, dependiendo del "quién". Que ya no importa
el "dónde". Que no tiene sentido el "cuándo". Que las
flores pueden durar más de una primavera. Y que, en realidad, el día a día es
pura magia esférica. Sí, esférica. Porque rodeada de las personas adecuadas te
das cuenta que mires por donde lo mires, la vida es preciosa. Con una sola
persona que haga que mi vida sea así de maravillosa me sobra. Pero la cosa es
que cuando te das cuenta de eso, empiezas a reconocer tesoros. Y te das cuenta
que te estas haciendo rica.
Gracias, por ser una de esas pocas personas. Por contar
conmigo. Construir conmigo. Reír conmigo. Sumar conmigo. Por ser mi
"amiga", sabiendo ambas lo que significa esa palabra y todo lo que
conlleva. Sigue siendo igual de mágica. Sigue cumpliendo sueños. Sigue
compartiendo conmigo. Te quiero.
💜🔮
jueves, 29 de diciembre de 2016
El director de la orquesta
Eres tú. ¿Te das
cuenta? Te conoces (a veces). Sabes lo que quieres (a veces, también). Y si aún
no lo sabes, puedes tomar la decisión. Puedes. Esa es la clave: las
posibilidades. Puedes tomarte un tiempo para decidir, o decidirlo en un
segundo. Puedes tener en cuenta las opciones y sus consecuencias. O hacer lo
que te apetezca en cada momento, sin que te importe la gente, sin pensarlo, sin
más. Pero, aún así, ¿sabes qué? Que sigue siendo una decisión. Que tú
decides decir lo que dices y hacer lo que haces, cuando está en tus capacidades
callar un comentario o inhibir ese comportamiento. En realidad, hagas lo que
hagas, hazlo. Hazlo siempre. Decide, ya sea bien o mal. Ve a ese viaje que
llevas deseando hacer desde hace años, aunque tengas que comer dos meses
seguidos arroz con sal, sonríe, enfádate y explica por qué, piérdete en un
lugar desconocido y encuéntrate. Sal a correr. Baila, recógete el pelo, y luego
en el estribillo de la canción, suéltatelo. Canta como una loca mientras
conduces. Ve a almorzar donde y con quien te apetezca, empalma con tus
compañeros, di NO. Y di SÍ. Incluso cuando no te apetezca. Es lo bonito. Eso es
lo que cuenta. Darte cuenta conforme pasan los segundos y las sonrisas que es
la mejor decisión que has podido tomar. Hazlo, de verdad, hazlo mientras
puedas. Y aguanta hasta lo que te sea físicamente posible. Porque un día, un
segundo después, quizás ya no. Quizás ya no haya posibilidades. Quizás solo la
puerta se haya quedado abierta y tú hayas perdido para siempre la llave, pasando
por el marco simplemente porque está abierta y por nada más. Sin rumbo fijo. La
llave de la libertad, tu libertad. La llave que te permitía cerrar o abrir, la
que te permitía elegir entrar o salir. La que te permitía dejar entrar o sacar
a patadas. La que te daba la opción de elegir. La llave de tu alma, de tu luz y
de tu esencia. Quien eras, quien podías llegar a ser y quien querías ser y... ya no. Ya
no. Valora enormemente eso: las posibilidades. Siempre andamos quejándonos de
todas las opciones y de que ninguna es la adecuada. Es incluso poético. Cuando
no las tienes, no puedes pensar si SÍ o NO, no puedes hacer o no, no puedes
decidir echar de menos las posibilidades, porque no tienes esa posibilidad. Tú
mismo eres quien eres por las decisiones que eliges tomar, incluso por las que
no. Y no tomar una decisión es también una gran decisión. Cuando no tienes eso,
simplemente haces, dices, vas, y vienes. Sin decidir el qué, el cómo, el dónde
ni el cuándo. Ya solo existe una sola posibilidad. Cuesta abajo y sin frenos.
Frenos perdidos de la forma más efímera que puedas imaginar. Sin filtro. Cuánto daño llega
a hacer un daño cerebral. Más del que se puede medir. Más del que se puede
observar. Más del que se puede imaginar. Y más del que, por ahora y por desgracia, se pueda llegar a curar. Por más que se intente, nunca será como antes de esa tragedia.
Así que eso:
vive.
Neuropsicologóa cognitiva.
Neuropsicologóa cognitiva.
Gracias, muchas gracias P.
viernes, 18 de noviembre de 2016
Neuropsicología cognitiva
Me he dado cuenta de una cosa. Que se acaba el tiempo. Que
vivimos en nuestro mundo de fantasías donde la vida es sana. Donde nada falta y
que siempre hay un "mañana". Y ahora que estoy tomando conciencia del
millar de cosas que pueden hacer que desaparezca tu vida, no puedo evitar
amarla más. Leer un libro. La magia que ocurre en el cielo cuando el sol entra
o sale del horizonte que tenemos delante y ni siquiera nos paramos a mirar. Las
estrellas que nos perdemos por quedarnos en casa otro día más. Un café amargo y
frío con un amigo. Ver una obra de arte. Ver tu favorita. Reconocerla. Cruzarte
por la calle con un niño que se ríe a carcajadas y ver que ese sonido hace
feliz a ocho personas que lo están mirando. El viento en la cara cuando alzas
la barbilla yendo en bicicleta. El brillo de los ojos de unos abuelos cuando
sus nietos van a verlos. Que tus abuelos aún te recuerden. Que digan el nombre
de todos tus primos pero al final recuerden el tuyo. Que estén vivos. Ir a
almorzar con tus amigos. Enfadarte. Reconciliarte. Conocer a alguien.
Enamorarte. Desenamorarte. Que te dejen. Dejar. Volver. Marcharse. Hacer el
amor. Ver una película en invierno. Ir dando saltitos para tocar solo las
locetas de cuadritos. Abrazar. Tu familia en navidad. La mañana de Reyes. Y la
noche. Causar una sonrisa. Mejorar un poco la vida de alguien. Viajar. Soñar.
Imaginar. Creer. Tener ganas. Poder. Reconocer a tus seres queridos. Poder leer
un "te quiero" que hay en el posit de la nevera. Acordarte de decir
"lo siento". Recordarle a alguien que le echas de menos o, al menos,
acordarte tú misma de esa persona. "Te necesito".
"Ayúdame". "Gracias". "Te amo". Una llamada. Una
mirada especial.
¿Estás segura de que podrás hacer eso mañana? ¿Que sabrás decirlo?
Nadie sabe.
Un accidente de trafico. Una encefalitis por herpes. Un tumor cerebral. Una operación que sale mal. Un golpe. Una caída. Y de pronto se acabó. Todo lo que eras se fue con aquello que te lo quitó. Todos los años guardando recuerdos, esforzándote por llegar a donde estás. Y de pronto, paf. Ya no hay nada. Lo que tan difícil fue, a dónde tanto te costo llegar, se esfuma. Todo es demasiado efímero. Y solo hace falta un segundo. Un aneurisma. Un ictus. Un tropiezo tonto. Quedarte dormida conduciendo. No mirar al cruzar la calle. Cambiar la radio. Tomar drogas. Beber alcohol. Quedarte en casa. Todo causa pérdida. Todo causa dolor. Todo causa rabia, impotencia, nostalgia. Todo limita. Todo te lleva a 0 en el marcador y con mayor dificultad.
Empezar de nuevo con mil limitaciones. Pero, con ayuda, conseguirlo.
¿Estás segura de que podrás hacer eso mañana? ¿Que sabrás decirlo?
Nadie sabe.
Un accidente de trafico. Una encefalitis por herpes. Un tumor cerebral. Una operación que sale mal. Un golpe. Una caída. Y de pronto se acabó. Todo lo que eras se fue con aquello que te lo quitó. Todos los años guardando recuerdos, esforzándote por llegar a donde estás. Y de pronto, paf. Ya no hay nada. Lo que tan difícil fue, a dónde tanto te costo llegar, se esfuma. Todo es demasiado efímero. Y solo hace falta un segundo. Un aneurisma. Un ictus. Un tropiezo tonto. Quedarte dormida conduciendo. No mirar al cruzar la calle. Cambiar la radio. Tomar drogas. Beber alcohol. Quedarte en casa. Todo causa pérdida. Todo causa dolor. Todo causa rabia, impotencia, nostalgia. Todo limita. Todo te lleva a 0 en el marcador y con mayor dificultad.
Empezar de nuevo con mil limitaciones. Pero, con ayuda, conseguirlo.
Piénsatelo
Neuropsicología cognitiva.
Gracias P.
Neuropsicología cognitiva.
Gracias P.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Maldita la noche
Créeme, lo vas a echar de menos.
Lo vas a extrañar. Un mensaje de buenos días cada mañana. Y otro al medio día
para ver qué tal te fue en el trabajo. Vas a extrañar el circo de los malabares
que ella hacía para verte 5 minutos, aunque tú no lo sepas. Vas a echar de
menos los sobres rojos en el buzón, con una sola frase que siempre te sacaba
una sonrisa. Vas a extrañar que el día 21 de Junio a las 00:00 te llegue una
felicitación preparada con toda la ilusión durante horas, aunque solo tenga una
línea. Vas a extrañar que te pinte de colores los abanicos, que te lance cartas
y fotos por debajo de la puerta de los hoteles, que te pinte una sonrisa cuando
estéis juntas y que te arranque una carcajada cuando casi se parte los piños. Los
bolis de Agatha Ruíz dela Prada, los gatos negros por Santa Teresa y los ojos
brillantes de un ser que te adora. Vas a echar de menos la escena a lo Romeo y
Julieta en tu balcón el día 1 de Enero a las 00:15. A todas horas te va a
faltar algo que te lleva sobrando casi 10 años: “¿Puedes quedar…? Quiero verte”.
Vas a extrañar que te respondan a la milésima de segundo, aunque ella tenga que
escribir con la nariz, aunque eso tampoco lo sepas. No te llegas a hacer a la
idea de la gran cantidad de cosas que vas a extrañar, pero tranquila, si sigues
como hasta ahora, te vas a dar cuenta. Lo vas a notar. Lo vas a sufrir. Porque te
falta muy poco para que llegue una noche y no tengas ese mensaje de buenas
noches lleno de corazones, avispas y muchos besos, deseándote que duermas bien
y tengas sueños de oro. Te falta muy poco para perder a la niña de la cara
llena de dientes y brillo en la mirada cuando está contigo. Muy poco.
lunes, 29 de agosto de 2016
Quién fuera coche...
A veces las cosas que sientes son tan intensas que se te hace casi imposible expresarlas. Y eso hace que aún sea peor la sensación, porque creo que ya es lo suficientemente malo si esas cosas que sientes son negativas. Tus ideales, tus principios, la forma de pensar y tus posturas hacia ciertas situaciones van cambiando, en concordancia con los períodos de crisis que te permiten avanzar tras superar el bache. Pero hay una situación que aún no sé superar, porque directamente no hay situación. No hay problema. No hay nada que superar. ¿Cómo se supera algo que no pasa? Tienes una familia excelente, que te quiere y lo daría todo por ti. Tienes amigos, mejores de los que jamás imaginaste que existirían. Puedes estudiar algo que te gusta, puedes pagarte algún capricho y salir todo lo que quieras. Todo es estupendo. Pero eso es horrible. Cuando estás pasando por un mal momento te sientes mal, pero es reconfortante porque en cierto modo es un estado normal, si estás en una mala racha, estás mal. Pero cuando todo es perfecto, más de lo que mereces, ¿cómo demonios te explicas que te sientas tan extremadamente mal? Y eso, eso es lo horrible, porque te das cuenta que cuando estabas en crisis y te sentías mal, no era por el momento. Cuando algún pilar de tu vida falló, y te sentiste mal, no fue ese el motivo. Te das cuenta que pase lo que pase en tu vida, el único problema eres siempre tú. Y eso es más complicado. Porque, ¿cómo se arregla algo que no funciona si no se sabe donde está la avería? No soy un coche. No puedo abrir el capó y descubrir si lo que van mal son los frenos, si tengo que cambiar la batería o es el motor el que está perdido. Me encantaría ser un coche, ahora que lo pienso, porque así podría arreglarme. Y si no tengo arreglo, qué importa, trasto viejo al chatarrero y coche nuevo. Pero no puedo. No puedo nacer de nuevo, ni tampoco puedo arreglar el fallo si no sé cuál es. Ojalá supiera que es lo que va mal en todo ese enrevesado de cabeza que tengo encima del cuello.
Encima, si fuera un coche, le encantaría...
Encima, si fuera un coche, le encantaría...
martes, 23 de agosto de 2016
Recuperación de abrazos perdidos
Llevo toda la vida aguantando las ganas de abrazar. Por
vergüenza, por miedo, por rutina, por cobardía, por falta de tiempo, por
superávit de tiempo, por conocer
demasiado, por desconocer demasiado, por miles de razones cada vez más
estúpidas, que se tornan excusas cuanto más pienso sobre cada una de ellas. La
cuestión es que tras 21 años acumulando ganas de abrazar, ahora que me estoy
acostumbrando a ello produzco sobredosis. Porque abrazo más fuerte, abrazo más
tiempo, abrazo con los ojos más cerrados, y la nariz más dentro del alma de mi
receptor. Abrazo casi con ansia y desesperación, algo así como intentando
recuperar todos esos abrazos perdidos.
Gracias a esas personas que se están llevando todo mi amor,
que me dejan que abrace demasiado, que no me separan o me dejan de apretar, que
dejan que yo sea la que decida cuándo me han recargado de luz. Que entienden
que en algún momento, personas importantes me desabrazaron demasiado pronto,
demasiadas veces. Toda la nieve y el cielo gris de mi interior se va
derritiendo y tomando color. Pero, de vez en cuando, alguna que otra tormenta
me vuelve a nevar. Soy la chica de la paciencia. Me intento recomponer, en
serio, pero es más difícil de lo que jamás imaginé. Así que, por favor,
personas que os estáis llevando todo mi amor, tened paciencia con la chica que
está recuperando abrazos. Algún día será la primavera de vuestras vidas.
Espero…
jueves, 28 de julio de 2016
(∂ + m) ψ = ♡
Esta es la ecuación de Dirac, y es la más bonita de toda la
física. Ella describe el fenómeno del entrelazamiento cuántico, que afirma que
"si dos sistemas interaccionan entre ellos durante cierto período de
tiempo y luego se separan, podemos describirlos como dos sistemas distintos,
pero de una forma sutil se vuelven un sistema único. Lo que le ocurre a uno
sigue afectando al otro, incluso a kilómetros de distancia o
años luz".
Esto es el entrelazamiento cuántico o conexión cuántica. Dos
partículas que, en algún momento estuvieron unidas, siguen estando de algún
modo relacionadas. No importa la distancia entre ambas, aunque se hallen en
extremos opuestos del universo. La conexión entre ellas es instantánea.
Curiosamente es lo mismo que ocurre entre dos personas
cuando les une un vínculo que solo los seres vivos pueden experimentar. Todavía
se desconoce cómo actúa esta relación a la que llamamos amistad.
Je t'AIME
"Me apoyo en la pared y me cubro la cara con las manos.
¿En qué estabas pensando? No puedo evitar que se me llenen los ojos de
lágrimas. ¿Por qué lloro? Me dejo caer al suelo, enfadada conmigo misma por
esta absurda reacción. Levanto las rodillas y las rodeo con los brazos. Quiero
hacerme lo más pequeña posible. Quizás este disparatado dolor sea más pequeño
cuanto más pequeña me haga. Apoyo la cabeza en las rodillas y dejo que las
irracionales lágrimas fluyan sin freno. Estoy llorando la pérdida de algo
que nunca he tenido. Qué ridículo. Lamentando la pérdida de algo que
nunca ha existido... mis esperanzas frustradas, mis sueños frustrados y mis expectativas
destrozadas".
E. L. James.
Bola de cristal
No me importa cuál sea la alternativa a estar contigo. No me
importa la situación en la que te encuentres. Lo mala que sea. Me da
igual. Te prefiero. Prefiero andar kilómetros contigo que ir en un Porsche al
fin del mundo sin que tú estés en él. Prefiero sentarme a tu lado en el sofá
viendo "El secreto de Puenteviejo" que estar en esa fiesta sin ti.
Prefiero llorar contigo por no ir a donde las dos sabemos, a ir sin ti.
Preferiría que preparásemos unos sándwiches y nos sentáramos en el césped
rodeadas de hormigas a ir al restaurante más lujoso del mundo si no voy a comer
contigo en él (aunque los sándwiches lleven mayonesa). Preferiría, siempre y
sin excepción, estar en el mismo lugar que tú. Me da igual que no me guste, me
da igual. Debajo de un puente, muerta de hambre, calor o frío. Bajo la lluvia,
en plena tormenta. Aunque tenga otra opción infinitamente mejor. Todas esas
cosas que odio, las hago por ti. Y por nadie más. Ni siquiera por mí misma, y
lo curioso es que no importa el lugar, lo poco o nada que me guste, porque si
estamos juntas me encanta. Y eso, jamás llegarán a entenderlo. No llegarán a
comprender que para mí no existe un "¿hasta qué punto la quieres?".
No existe porque no hay un límite, no hay una línea que no traspasar. No hay
algo que no esté dispuesta a hacer. Te prefiero.
Cartas para Lucía
"Te juro que es verte la cara y mi alma se
enciende".
En realidad llevo toda la mañana intentado plasmar en una
foto de las dos lo que significó el día de ayer. Intentado describir lo que
sentí. Intentando. Porque se queda en eso. En el intento. No soy capaz, te lo
prometo, de encontrar letras que se unan de la manera exacta para verbalizar la
plenitud de mi alma. Así que desisto en ello. Y me quedo con todos esos
sentimientos para mi, para ti, y para ella. Porque pase lo que pase siempre
vais primero. Y a pesar de todo, el día de ayer fue tuyo, mi niña. Tuyo. Y tuyo
todo mi tiempo. Y mis sonrisas. Y mis caras de felicidad al verte feliz a ti. Y
nuestras escapadas de la multitud para ver el atardecer rosa que te iluminó la
cara (aunque el móvil lo vea naranja, pero bueno. Eso también se queda en
nuestra retina).
Mi niña. La niña de mis ojos.
"Te juro que es verte la cara y mi alma se
enciende"
Cartas para Lucía
Tu sola presencia espanta mis demonios. Con el simple hecho
de estar ahí ahuyentas cada fantasma que me aprieta fuerte. Porque tus brazos
aprietan más. Aprietan mejor. Tú, que eres toda luz, como un sol, alumbras cada
rincón de mi existencia. Sin dejarte nada. Ni una sombra. "Te juro que es
verte la cara y mi alma se enciende". Mi niña, ojalá pudiera explicar lo
que siento cuando te tengo justo enfrente, con cara de "estoy tramando
algo, ¿estás preparada?". Por más preparada que esté, siempre, siempre,
siempre me vas a sorprender. Con un abrazo que me derrite. Con un beso que me
deja con cara de "Nina, ¿que te pasa?". Con un masaje de "sé que
estás cansada de subirme para que vuele, pero si te masajeo la espalda ya
tienes fuerzas, ¿verdad?". Con un "¡choca surfera!, que se te va la
ola...". En fin. Miles y miles de posibilidades entre tu ilimitada
capacidad de hacerme feliz. ¡Feliz! Qué fortuna en los tiempos que corren
sentir felicidad. Que fortuna tenerte. Tú me salvas, mi pequeña gran
wonderwall.
Plus que ma propre vie.
Cartas para Lucía
Cada año que pasa me doy cuenta. No podré jamás hacerte un
regalo que pueda alcanzar lo que tú me das con solo respirar. Con existir. Con
sonreír. Con mirarme. Jugar conmigo. Llamarme Nina. Darme un besito. Chocarme
la mano, o que quedemos en el intento, ¿eh, surfera? No podré jamás.
¿Sabes? Contigo es diferente. Es especial. Indescriptible. Te quiero tanto que
me da miedo. Miedo por las cosas que estaría dispuesta a hacer por ti. Ese tipo
de amor. Incondicional. Irracional. Sin intereses. Puro. Puro y fuerte.
Irrompible.
Mi princesa. Mi niña. La niña de mis ojos.
"Te juro que es verte la cara y mi alma se
enciende".
Te quiero. ¡¡Más que a mis ojos!!
Felices 4 (4-06-2016)
lunes, 30 de mayo de 2016
Mina de oro
Eres mi mina de oro. Nunca nadie regaló tantos momentos, tan valiosos que no se pueden siquiera tasar.
Eres mi mina de oro, me has regalado tantos valiosos momentos que son imposibles de tasar.
Ni el mayor de los tesoros te puede alcanzar. Nadie es capaz de crear mejores momentos que tú, y, precisamente, los momentos son los mayores tesoros que pueden tener las personas que han alcanzado un nivel de querer, de sentir superior.
Eres mi mina de oro, me has regalado tantos valiosos momentos que son imposibles de tasar.
Ni el mayor de los tesoros te puede alcanzar. Nadie es capaz de crear mejores momentos que tú, y, precisamente, los momentos son los mayores tesoros que pueden tener las personas que han alcanzado un nivel de querer, de sentir superior.
Mi mina de oro.
Te quiamo.
Raíces
Hemos echado raíces la una en la otra.
Raíces que son ya tan profundas que nos necesitamos para vivir.
Sí, vivir, que no es lo mismo que sobrevivir.
Porque si nos arrancaran la una de la otra, estamos tan profundamente arraigadas en lo más hondo de nuestro ser, que nos llevaríamos demasiado de la otra.
No lo suficiente para morir, sobreviviríamos.
Nuestros corazones seguirían latiendo.
Seguiríamos respirando.
Pero si lo suficiente para cambiar.
Para no volver a ser quienes somos.
Para que sí que muera nuestra esencia.
Para cambiar todo, absolutamente todo lo que somos.
Porque soy lo que soy por lo que has aportado en mi.
Porque yo también te he enseñado muchas cosas.
Por ello, a veces,
yo fui la maestra
y tú
fuiste la aprendiz.
Aunque eso la gente no lo entienda.
Porque yo también soy profesora y tu alumna.
Porque eres mi mejor profesora y yo soy tu mejor alumna.
Porque eres mi mejor amiga.
Sí.
Y se queda corto.
Todo, absolutamente todo, se queda corto.
Mi bolita de cristal.
Raíces que son ya tan profundas que nos necesitamos para vivir.
Sí, vivir, que no es lo mismo que sobrevivir.
Porque si nos arrancaran la una de la otra, estamos tan profundamente arraigadas en lo más hondo de nuestro ser, que nos llevaríamos demasiado de la otra.
No lo suficiente para morir, sobreviviríamos.
Nuestros corazones seguirían latiendo.
Seguiríamos respirando.
Pero si lo suficiente para cambiar.
Para no volver a ser quienes somos.
Para que sí que muera nuestra esencia.
Para cambiar todo, absolutamente todo lo que somos.
Porque soy lo que soy por lo que has aportado en mi.
Porque yo también te he enseñado muchas cosas.
Por ello, a veces,
yo fui la maestra
y tú
fuiste la aprendiz.
Aunque eso la gente no lo entienda.
Porque yo también soy profesora y tu alumna.
Porque eres mi mejor profesora y yo soy tu mejor alumna.
Porque eres mi mejor amiga.
Sí.
Y se queda corto.
Todo, absolutamente todo, se queda corto.
Mi bolita de cristal.
TE QUIERO IGUAL QUE AYER PORQUE MÁS ES IMPOSIBLE
Nada te puedo dar, no hay nada bueno en mi.
Sin embargo, tú me lo das todo a mí, brujita.
Incluso sin saberlo.
Tu forma de decirme que te importo.
La forma de introducirme en tu vida.
La forma en que me dices "te quiero". Esa forma.
Esa.
Que me digas sin hablar que me quieres con locura.
Que me digas sin hablar que me quieres con locura.
Esa que no cambiaría ni por todos los "te quiero"
de mundo.
¿Cómo podría arriesgarte a ti ante nada?
No. Jamás lo haría. Así de simple.
Cada vez que oigo a personas hablando sobre la inexistencia
de la amistad verdadera e incondicional pienso en ti y me río de pura
felicidad.
En serio.
Total y completamente pura.
Porque lo que yo te quiero es
completamente inmenso.
Eterno.
Infinito.
Tanto que ni yo misma soy capaz de
alcanzar a saber hasta qué punto perdería de mí misma para dártelo todo a ti.
Todo.
Completamente todo lo que tengo y lo que no tengo.
Y me da miedo lo tanto que te llego a querer, porque no sé qué cosas
horribles o maravillosas estaría dispuesta a hacer por ti.
Lo que nos mantiene
unida es… inexplicable.
No existen palabras que yo pueda usar para explicar lo que
nos mantiene unidas.
Amigas.
Juntas.
Abrazadas.
Estando.
La una para la otra.
Incondicionalmente.
Tu inmensidad es inalcanzable con cualquiera de los sentidos que la mires.
Te adoro.
Siempre lo haré...
sábado, 9 de abril de 2016
-Amor. del... amor. +Sí, mamá. Trataba del amor.
"Vuelo nocturno San Francisco. Perseguir la luna a través de América. Dios, hacía siglos que no subía a un avión. Cuando alcancemos los 35 mil pies llegaremos a la tropopausa, el gran cinturón de aire en calma. Lo más cerca que se puede llegar del ozono. Soñé que estábamos allí, El avión superó la tropopausa. La zona segura llegó al límite exterior. El ozono, que estaba andrajoso y desgarrado, con remiendos deshilachados, como una gasa vieja, fue aterrador. Pero vi algo que yo solo podía ver debido a mi asombrosa capacidad para ver esa clase de cosas. Almas que subían desde la tierra. Almas de muertos, de personas que murieron a causa de plagas, guerras, hambrunas... Subían flotando como paracaidistas en sentido contrario, con los brazos en jarras girando y dando vueltas. Las almas de los difuntos unieron sus manos y agarraron de los tobillos y formaron una gran malla, una red de almas. Las almas eran moléculas de oxígeno de tres átomos de ozono. El exterior las absorbió y... se reparó. Porque nada se pierde para siempre. En este mundo hay una especie de progreso doloroso. Añoramos lo que dejamos atrás y soñamos con lo que vendrá. Al menos creo que es así." Still Alice.
domingo, 3 de abril de 2016
Te...
Yo te lo di todo. Pero donde yo digo todo tu solo veías esta mano vacía. Espero que leas "El Principito" y entiendas que "lo esencial es invisible a los ojos". Te... Buenas noches.
sábado, 2 de abril de 2016
A ti.
Te quiero, no sé expresar cuanto... no sé expresarte como me
siento en este instante, emocionada, nostálgica, feliz... Gracias por cada
lágrima, por cada sonrisa, por cada abrazo, por cada beso... porque cada uno de
esos momentos ha ayudado a ser lo que hoy soy... un corazón rebosante de
amor... te amo...
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