No me importa cuál sea la alternativa a estar contigo. No me
importa la situación en la que te encuentres. Lo mala que sea. Me da
igual. Te prefiero. Prefiero andar kilómetros contigo que ir en un Porsche al
fin del mundo sin que tú estés en él. Prefiero sentarme a tu lado en el sofá
viendo "El secreto de Puenteviejo" que estar en esa fiesta sin ti.
Prefiero llorar contigo por no ir a donde las dos sabemos, a ir sin ti.
Preferiría que preparásemos unos sándwiches y nos sentáramos en el césped
rodeadas de hormigas a ir al restaurante más lujoso del mundo si no voy a comer
contigo en él (aunque los sándwiches lleven mayonesa). Preferiría, siempre y
sin excepción, estar en el mismo lugar que tú. Me da igual que no me guste, me
da igual. Debajo de un puente, muerta de hambre, calor o frío. Bajo la lluvia,
en plena tormenta. Aunque tenga otra opción infinitamente mejor. Todas esas
cosas que odio, las hago por ti. Y por nadie más. Ni siquiera por mí misma, y
lo curioso es que no importa el lugar, lo poco o nada que me guste, porque si
estamos juntas me encanta. Y eso, jamás llegarán a entenderlo. No llegarán a
comprender que para mí no existe un "¿hasta qué punto la quieres?".
No existe porque no hay un límite, no hay una línea que no traspasar. No hay
algo que no esté dispuesta a hacer. Te prefiero.
jueves, 28 de julio de 2016
Cartas para Lucía
"Te juro que es verte la cara y mi alma se
enciende".
En realidad llevo toda la mañana intentado plasmar en una
foto de las dos lo que significó el día de ayer. Intentado describir lo que
sentí. Intentando. Porque se queda en eso. En el intento. No soy capaz, te lo
prometo, de encontrar letras que se unan de la manera exacta para verbalizar la
plenitud de mi alma. Así que desisto en ello. Y me quedo con todos esos
sentimientos para mi, para ti, y para ella. Porque pase lo que pase siempre
vais primero. Y a pesar de todo, el día de ayer fue tuyo, mi niña. Tuyo. Y tuyo
todo mi tiempo. Y mis sonrisas. Y mis caras de felicidad al verte feliz a ti. Y
nuestras escapadas de la multitud para ver el atardecer rosa que te iluminó la
cara (aunque el móvil lo vea naranja, pero bueno. Eso también se queda en
nuestra retina).
Mi niña. La niña de mis ojos.
"Te juro que es verte la cara y mi alma se
enciende"
Cartas para Lucía
Tu sola presencia espanta mis demonios. Con el simple hecho
de estar ahí ahuyentas cada fantasma que me aprieta fuerte. Porque tus brazos
aprietan más. Aprietan mejor. Tú, que eres toda luz, como un sol, alumbras cada
rincón de mi existencia. Sin dejarte nada. Ni una sombra. "Te juro que es
verte la cara y mi alma se enciende". Mi niña, ojalá pudiera explicar lo
que siento cuando te tengo justo enfrente, con cara de "estoy tramando
algo, ¿estás preparada?". Por más preparada que esté, siempre, siempre,
siempre me vas a sorprender. Con un abrazo que me derrite. Con un beso que me
deja con cara de "Nina, ¿que te pasa?". Con un masaje de "sé que
estás cansada de subirme para que vuele, pero si te masajeo la espalda ya
tienes fuerzas, ¿verdad?". Con un "¡choca surfera!, que se te va la
ola...". En fin. Miles y miles de posibilidades entre tu ilimitada
capacidad de hacerme feliz. ¡Feliz! Qué fortuna en los tiempos que corren
sentir felicidad. Que fortuna tenerte. Tú me salvas, mi pequeña gran
wonderwall.
Plus que ma propre vie.
Cartas para Lucía
Cada año que pasa me doy cuenta. No podré jamás hacerte un
regalo que pueda alcanzar lo que tú me das con solo respirar. Con existir. Con
sonreír. Con mirarme. Jugar conmigo. Llamarme Nina. Darme un besito. Chocarme
la mano, o que quedemos en el intento, ¿eh, surfera? No podré jamás.
¿Sabes? Contigo es diferente. Es especial. Indescriptible. Te quiero tanto que
me da miedo. Miedo por las cosas que estaría dispuesta a hacer por ti. Ese tipo
de amor. Incondicional. Irracional. Sin intereses. Puro. Puro y fuerte.
Irrompible.
Mi princesa. Mi niña. La niña de mis ojos.
"Te juro que es verte la cara y mi alma se
enciende".
Te quiero. ¡¡Más que a mis ojos!!
Felices 4 (4-06-2016)
lunes, 30 de mayo de 2016
Mina de oro
Eres mi mina de oro. Nunca nadie regaló tantos momentos, tan valiosos que no se pueden siquiera tasar.
Eres mi mina de oro, me has regalado tantos valiosos momentos que son imposibles de tasar.
Ni el mayor de los tesoros te puede alcanzar. Nadie es capaz de crear mejores momentos que tú, y, precisamente, los momentos son los mayores tesoros que pueden tener las personas que han alcanzado un nivel de querer, de sentir superior.
Eres mi mina de oro, me has regalado tantos valiosos momentos que son imposibles de tasar.
Ni el mayor de los tesoros te puede alcanzar. Nadie es capaz de crear mejores momentos que tú, y, precisamente, los momentos son los mayores tesoros que pueden tener las personas que han alcanzado un nivel de querer, de sentir superior.
Mi mina de oro.
Te quiamo.
Raíces
Hemos echado raíces la una en la otra.
Raíces que son ya tan profundas que nos necesitamos para vivir.
Sí, vivir, que no es lo mismo que sobrevivir.
Porque si nos arrancaran la una de la otra, estamos tan profundamente arraigadas en lo más hondo de nuestro ser, que nos llevaríamos demasiado de la otra.
No lo suficiente para morir, sobreviviríamos.
Nuestros corazones seguirían latiendo.
Seguiríamos respirando.
Pero si lo suficiente para cambiar.
Para no volver a ser quienes somos.
Para que sí que muera nuestra esencia.
Para cambiar todo, absolutamente todo lo que somos.
Porque soy lo que soy por lo que has aportado en mi.
Porque yo también te he enseñado muchas cosas.
Por ello, a veces,
yo fui la maestra
y tú
fuiste la aprendiz.
Aunque eso la gente no lo entienda.
Porque yo también soy profesora y tu alumna.
Porque eres mi mejor profesora y yo soy tu mejor alumna.
Porque eres mi mejor amiga.
Sí.
Y se queda corto.
Todo, absolutamente todo, se queda corto.
Mi bolita de cristal.
Raíces que son ya tan profundas que nos necesitamos para vivir.
Sí, vivir, que no es lo mismo que sobrevivir.
Porque si nos arrancaran la una de la otra, estamos tan profundamente arraigadas en lo más hondo de nuestro ser, que nos llevaríamos demasiado de la otra.
No lo suficiente para morir, sobreviviríamos.
Nuestros corazones seguirían latiendo.
Seguiríamos respirando.
Pero si lo suficiente para cambiar.
Para no volver a ser quienes somos.
Para que sí que muera nuestra esencia.
Para cambiar todo, absolutamente todo lo que somos.
Porque soy lo que soy por lo que has aportado en mi.
Porque yo también te he enseñado muchas cosas.
Por ello, a veces,
yo fui la maestra
y tú
fuiste la aprendiz.
Aunque eso la gente no lo entienda.
Porque yo también soy profesora y tu alumna.
Porque eres mi mejor profesora y yo soy tu mejor alumna.
Porque eres mi mejor amiga.
Sí.
Y se queda corto.
Todo, absolutamente todo, se queda corto.
Mi bolita de cristal.
TE QUIERO IGUAL QUE AYER PORQUE MÁS ES IMPOSIBLE
Nada te puedo dar, no hay nada bueno en mi.
Sin embargo, tú me lo das todo a mí, brujita.
Incluso sin saberlo.
Tu forma de decirme que te importo.
La forma de introducirme en tu vida.
La forma en que me dices "te quiero". Esa forma.
Esa.
Que me digas sin hablar que me quieres con locura.
Que me digas sin hablar que me quieres con locura.
Esa que no cambiaría ni por todos los "te quiero"
de mundo.
¿Cómo podría arriesgarte a ti ante nada?
No. Jamás lo haría. Así de simple.
Cada vez que oigo a personas hablando sobre la inexistencia
de la amistad verdadera e incondicional pienso en ti y me río de pura
felicidad.
En serio.
Total y completamente pura.
Porque lo que yo te quiero es
completamente inmenso.
Eterno.
Infinito.
Tanto que ni yo misma soy capaz de
alcanzar a saber hasta qué punto perdería de mí misma para dártelo todo a ti.
Todo.
Completamente todo lo que tengo y lo que no tengo.
Y me da miedo lo tanto que te llego a querer, porque no sé qué cosas
horribles o maravillosas estaría dispuesta a hacer por ti.
Lo que nos mantiene
unida es… inexplicable.
No existen palabras que yo pueda usar para explicar lo que
nos mantiene unidas.
Amigas.
Juntas.
Abrazadas.
Estando.
La una para la otra.
Incondicionalmente.
Tu inmensidad es inalcanzable con cualquiera de los sentidos que la mires.
Te adoro.
Siempre lo haré...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)