Créeme, lo vas a echar de menos.
Lo vas a extrañar. Un mensaje de buenos días cada mañana. Y otro al medio día
para ver qué tal te fue en el trabajo. Vas a extrañar el circo de los malabares
que ella hacía para verte 5 minutos, aunque tú no lo sepas. Vas a echar de
menos los sobres rojos en el buzón, con una sola frase que siempre te sacaba
una sonrisa. Vas a extrañar que el día 21 de Junio a las 00:00 te llegue una
felicitación preparada con toda la ilusión durante horas, aunque solo tenga una
línea. Vas a extrañar que te pinte de colores los abanicos, que te lance cartas
y fotos por debajo de la puerta de los hoteles, que te pinte una sonrisa cuando
estéis juntas y que te arranque una carcajada cuando casi se parte los piños. Los
bolis de Agatha Ruíz dela Prada, los gatos negros por Santa Teresa y los ojos
brillantes de un ser que te adora. Vas a echar de menos la escena a lo Romeo y
Julieta en tu balcón el día 1 de Enero a las 00:15. A todas horas te va a
faltar algo que te lleva sobrando casi 10 años: “¿Puedes quedar…? Quiero verte”.
Vas a extrañar que te respondan a la milésima de segundo, aunque ella tenga que
escribir con la nariz, aunque eso tampoco lo sepas. No te llegas a hacer a la
idea de la gran cantidad de cosas que vas a extrañar, pero tranquila, si sigues
como hasta ahora, te vas a dar cuenta. Lo vas a notar. Lo vas a sufrir. Porque te
falta muy poco para que llegue una noche y no tengas ese mensaje de buenas
noches lleno de corazones, avispas y muchos besos, deseándote que duermas bien
y tengas sueños de oro. Te falta muy poco para perder a la niña de la cara
llena de dientes y brillo en la mirada cuando está contigo. Muy poco.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
lunes, 29 de agosto de 2016
Quién fuera coche...
A veces las cosas que sientes son tan intensas que se te hace casi imposible expresarlas. Y eso hace que aún sea peor la sensación, porque creo que ya es lo suficientemente malo si esas cosas que sientes son negativas. Tus ideales, tus principios, la forma de pensar y tus posturas hacia ciertas situaciones van cambiando, en concordancia con los períodos de crisis que te permiten avanzar tras superar el bache. Pero hay una situación que aún no sé superar, porque directamente no hay situación. No hay problema. No hay nada que superar. ¿Cómo se supera algo que no pasa? Tienes una familia excelente, que te quiere y lo daría todo por ti. Tienes amigos, mejores de los que jamás imaginaste que existirían. Puedes estudiar algo que te gusta, puedes pagarte algún capricho y salir todo lo que quieras. Todo es estupendo. Pero eso es horrible. Cuando estás pasando por un mal momento te sientes mal, pero es reconfortante porque en cierto modo es un estado normal, si estás en una mala racha, estás mal. Pero cuando todo es perfecto, más de lo que mereces, ¿cómo demonios te explicas que te sientas tan extremadamente mal? Y eso, eso es lo horrible, porque te das cuenta que cuando estabas en crisis y te sentías mal, no era por el momento. Cuando algún pilar de tu vida falló, y te sentiste mal, no fue ese el motivo. Te das cuenta que pase lo que pase en tu vida, el único problema eres siempre tú. Y eso es más complicado. Porque, ¿cómo se arregla algo que no funciona si no se sabe donde está la avería? No soy un coche. No puedo abrir el capó y descubrir si lo que van mal son los frenos, si tengo que cambiar la batería o es el motor el que está perdido. Me encantaría ser un coche, ahora que lo pienso, porque así podría arreglarme. Y si no tengo arreglo, qué importa, trasto viejo al chatarrero y coche nuevo. Pero no puedo. No puedo nacer de nuevo, ni tampoco puedo arreglar el fallo si no sé cuál es. Ojalá supiera que es lo que va mal en todo ese enrevesado de cabeza que tengo encima del cuello.
Encima, si fuera un coche, le encantaría...
Encima, si fuera un coche, le encantaría...
martes, 23 de agosto de 2016
Recuperación de abrazos perdidos
Llevo toda la vida aguantando las ganas de abrazar. Por
vergüenza, por miedo, por rutina, por cobardía, por falta de tiempo, por
superávit de tiempo, por conocer
demasiado, por desconocer demasiado, por miles de razones cada vez más
estúpidas, que se tornan excusas cuanto más pienso sobre cada una de ellas. La
cuestión es que tras 21 años acumulando ganas de abrazar, ahora que me estoy
acostumbrando a ello produzco sobredosis. Porque abrazo más fuerte, abrazo más
tiempo, abrazo con los ojos más cerrados, y la nariz más dentro del alma de mi
receptor. Abrazo casi con ansia y desesperación, algo así como intentando
recuperar todos esos abrazos perdidos.
Gracias a esas personas que se están llevando todo mi amor,
que me dejan que abrace demasiado, que no me separan o me dejan de apretar, que
dejan que yo sea la que decida cuándo me han recargado de luz. Que entienden
que en algún momento, personas importantes me desabrazaron demasiado pronto,
demasiadas veces. Toda la nieve y el cielo gris de mi interior se va
derritiendo y tomando color. Pero, de vez en cuando, alguna que otra tormenta
me vuelve a nevar. Soy la chica de la paciencia. Me intento recomponer, en
serio, pero es más difícil de lo que jamás imaginé. Así que, por favor,
personas que os estáis llevando todo mi amor, tened paciencia con la chica que
está recuperando abrazos. Algún día será la primavera de vuestras vidas.
Espero…
jueves, 28 de julio de 2016
(∂ + m) ψ = ♡
Esta es la ecuación de Dirac, y es la más bonita de toda la
física. Ella describe el fenómeno del entrelazamiento cuántico, que afirma que
"si dos sistemas interaccionan entre ellos durante cierto período de
tiempo y luego se separan, podemos describirlos como dos sistemas distintos,
pero de una forma sutil se vuelven un sistema único. Lo que le ocurre a uno
sigue afectando al otro, incluso a kilómetros de distancia o
años luz".
Esto es el entrelazamiento cuántico o conexión cuántica. Dos
partículas que, en algún momento estuvieron unidas, siguen estando de algún
modo relacionadas. No importa la distancia entre ambas, aunque se hallen en
extremos opuestos del universo. La conexión entre ellas es instantánea.
Curiosamente es lo mismo que ocurre entre dos personas
cuando les une un vínculo que solo los seres vivos pueden experimentar. Todavía
se desconoce cómo actúa esta relación a la que llamamos amistad.
Je t'AIME
"Me apoyo en la pared y me cubro la cara con las manos.
¿En qué estabas pensando? No puedo evitar que se me llenen los ojos de
lágrimas. ¿Por qué lloro? Me dejo caer al suelo, enfadada conmigo misma por
esta absurda reacción. Levanto las rodillas y las rodeo con los brazos. Quiero
hacerme lo más pequeña posible. Quizás este disparatado dolor sea más pequeño
cuanto más pequeña me haga. Apoyo la cabeza en las rodillas y dejo que las
irracionales lágrimas fluyan sin freno. Estoy llorando la pérdida de algo
que nunca he tenido. Qué ridículo. Lamentando la pérdida de algo que
nunca ha existido... mis esperanzas frustradas, mis sueños frustrados y mis expectativas
destrozadas".
E. L. James.
Bola de cristal
No me importa cuál sea la alternativa a estar contigo. No me
importa la situación en la que te encuentres. Lo mala que sea. Me da
igual. Te prefiero. Prefiero andar kilómetros contigo que ir en un Porsche al
fin del mundo sin que tú estés en él. Prefiero sentarme a tu lado en el sofá
viendo "El secreto de Puenteviejo" que estar en esa fiesta sin ti.
Prefiero llorar contigo por no ir a donde las dos sabemos, a ir sin ti.
Preferiría que preparásemos unos sándwiches y nos sentáramos en el césped
rodeadas de hormigas a ir al restaurante más lujoso del mundo si no voy a comer
contigo en él (aunque los sándwiches lleven mayonesa). Preferiría, siempre y
sin excepción, estar en el mismo lugar que tú. Me da igual que no me guste, me
da igual. Debajo de un puente, muerta de hambre, calor o frío. Bajo la lluvia,
en plena tormenta. Aunque tenga otra opción infinitamente mejor. Todas esas
cosas que odio, las hago por ti. Y por nadie más. Ni siquiera por mí misma, y
lo curioso es que no importa el lugar, lo poco o nada que me guste, porque si
estamos juntas me encanta. Y eso, jamás llegarán a entenderlo. No llegarán a
comprender que para mí no existe un "¿hasta qué punto la quieres?".
No existe porque no hay un límite, no hay una línea que no traspasar. No hay
algo que no esté dispuesta a hacer. Te prefiero.
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