Todas las cosas que he hecho, todas las decisiones que he tomado, todas las horribles y maravillosas cosas que me han pasado... me han traído hasta aquí: este momento contigo.
jueves, 3 de marzo de 2016
miércoles, 2 de marzo de 2016
Little flower 19
Poco a poco se van las personas que estaban. Quizás hayan significado mucho. Quizás no. Van y vienen. Conoces, desconoces, y vuelves a conocer. Vas descubriendo el significado de las cosas. Que más vale un abrazo en el momento justo, o un "te quiero" escondido es un trozo de papel, que esa noche en la fiesta aquella. Que hablar hasta pasadas las 5:00 o las miradas cómplices ante algo que tramar también son cosas que guardar. Vas descubriendo todo lo que esconde esa palabra que tanto pronunciamos: "amiga". Que las risas suman vida y que hay personas que te harían inmortal si fuera físicamente posible. Y de pronto un día conoces a alguien que le da mil vueltas al mundo. Que lo enreda todo. Que rompe todos los esquemas. Y te preguntas: "¿quién impulsa las manijas de la casualidad?". Personas especiales. Mágicas. Con luz. Almas en sí mismas. Esencia de vivir. Miradas. Atardeceres. Amaneceres. Poco a poco se van las personas que estaban. Conforme vamos creciendo, se va invirtiendo el número de personas que consideramos "amigas", a la misma vez que la calidad de esas personas alcanza límites insospechables. Incalculables. Infinitos. Que el tiempo importa, pero no tanto. Que un día puede ser mas fugaz que un segundo, dependiendo del "quién". Que ya no importa el "dónde". Que no tiene sentido el "cuándo". Que las flores pueden durar más de una primavera. Y que, en realidad, el día a día es pura magia esférica. Sí, esférica. Porque rodeada de las personas adecuadas te das cuenta que mires por donde lo mires, la vida es preciosa. Con una sola persona que haga que mi vida sea así de maravillosa me sobra. Pero la cosa es que cuando te das cuenta de eso, empiezas a reconocer tesoros. Y te das cuenta que te estas haciendo rica. Gracias, por ser una de esas pocas personas. Por contar conmigo. Construir conmigo. Reír conmigo. Sumar conmigo. Por ser mi "amiga", sabiendo ambas lo que significa esa palabra y todo lo que conlleva. Muchas felicidades "my little". Sigue siendo igual de mágica. Sigue cumpliendo años y sueños. Sigue compartiendo conmigo. Te quiero.
Ruinas.
Te quiero. Sí. Porque llevo razón. Es la verdad. No gusta pasear por un camino lleno de bloques de hormigón derruidos. Llenos de escombros y cenizas que se levantan a cada paso, donde huele a dolor y se respira el miedo, donde se oyen risas ya rotas, los "te quiero" de mentira susurrados al oido y lágrimas que aún dejan humedad en las rocas, donde se sienten los abrazos de esos brazos que ya no están. Un camino sin hacer o, más bien, deshecho. Porque rehacer sobre un lugar destruido no es tarea fácil. Casi siempre son lugares donde preside la oscuridad, abunda la niebla y reinan las almas. En esos sitios antes de estar dentro del todo, hay que raspar. Son lugares llenos de fantasmas vencidos en guerras perdidas que ya no dejan paso a un atisbo de luz, ellos la confunden con la que desprendieron aquellas bombas que una vez ya arrasaron con todo. Cada vez que algo intenta entrar, empieza a llover, haciendo barrera y borrando cualquier rastro que se haya colado. Y cuando menos esperas, cuando más abunda la neblina y más fuerte está lloviendo, de pronto pasas tú. Alguien a quien le gusta bailar bajo la lluvia. Y en vez de coger otro camino, prefieres entrar en el mío. Y descubro que no tengo por qué cambiar mis ruinas por un rascacielos. Descubro que eso es relativo. Y que hay quien valora más un atardecer frente al foro romano para ver el contorno del Palatino que entrar cada día en el Burj Khalifa. Tú, mi persona, sacas a bailar tus ruinas con las mías bajo mi propia lluvia, hasta que lo sé. Sé que merece la pena, que no es necesario cambiar. Que las ruinas siempre van a vivir dentro de mí, pero yo decido cuidar mi ciudad y convertirla en mi propio patrimonio, o esconder mis ruinas y dejar que sigan pesando. Porque no todo el mundo es capaz de enamorarse de un corazón roto, de amar un alma herida. Así que sí. Te quiero. Por cómo tus ruinas saben construir cuidades mientras bailan con las mías.
La moneda
Tengo dos lados. Como todos, tengo dos lados. Uno oscuro. Siniestro. Malvado. Irracional. Impulsivo. Algo paranoide. Desagradable. Lejano. Poco receptivo en consecuencia de haberlo sido demasiado. Y el lado claro. El bueno. No hay mucho. Pero sobre todo hay amistad. Entrega incondicional. Dar. Sin límite ni medidas.
Todo eso está dentro de mi. Todo. Lo malo y lo bueno. La oscuridad y la claridad. En mi vida, yo elijo la parte que quiero potenciar. Lo que quiero ser.
Sí. Es cierto. Pero también es verdad que hay personas que me hacen ser con ellas lo que ellas quieran que yo sea. Personas que iluminan. Persiérnagas. Personas que son mi sol. Ven mi lado brillante. Pero brilla porque me dan luz. Ellas amanecen, permanecen y atardecen. Incluso capaces de seguir dándome su luz a través de la luna y las estrellas, cuando la noche, mi lado oscuro, más está emergente. Así es el poder del sol. De las personas "sol". Sin contemplaciones, ellas me miran de frente y me iluminan toda. Sin dejarme un ápice de oscuridad.
Sol y color
Demasiada magia para un solo día. Es increíble el extremo que puede llegar a alcanzar la belleza. Lo que puede llegar a expresar. A hacerte sentir. Es increíble que con solo levantar la vista pueda verse algo así. Sin más. Ya tengas 100€ en el bolsillo o una mota de polvo. La riqueza de lo que te rodea. De quienes te rodean. Lo que más vale no cuesta nada. Este amanecer. Este atardecer. Un beso. Un abrazo. Un "te quiero"...
Serendipity
Estaban en lugares distintos. Quizás pensando cosas diferentes, o probablemente en lo mismo. Quizás las dos estaban agobiadas y necesitaban un momento entre tanto estrés. Ellas, que hacía solo 5 minutos miraban hacia abajo las letras de unos papeles que hablaban de lo mismo, en ese instante sin saberlo estaban en perfecta sintonía. Las dos. Mirando ese cielo, porque entre los 360 grados que tenían alrededor, esa nube les llamó la atención. Y estaban mirando en la misma dirección. A ellas, que tan locas les vuelve el sol, las nubes, la luna y las estrellas. Al cabo del día compartieron, como muy a menudo hacían, sus respectivas capturas. Y entonces se dieron cuenta que sus almas estaban hechas de la misma esencia. Que sus ojos se deleitaban con la misma magia. Y que sus vidas estaban conectadas sin aún saberlo.
-Serendipity-
Mirándome. Viéndome.
Entre tanto ajetreo de gente y coches ahí estás siempre tú. A la ligera y con prisas. Pero me ves. Y te paras. Mirándome. Viéndome. Y te siento ahí. Te miro. Viéndote. Transmitiéndonos serenidad y energía. Si no tienes una sonrisa yo te doy una de las mías. Si necesito una mano tu me das tres. Te quiero.