Hay quienes dicen que todos tenemos un precio. Que siempre
va a haber algo por lo que te quieras vender. Por lo que dejes de lado tus
principios. Eso puede valer. Es cierto que muchas personas lo han hecho, muchas
lo están haciendo en este momento, y que también en un futuro otras lo harán.
Porque sí, por más que pueda parecer cínico, es la pura verdad. Hay personas
que valoran el dinero, las joyas, los coches: el lujo. Y que podrían cambiar
cualquier cosa para poseerlo. Porque no hay nada más importante. Pero no. No
creo que todo el mundo tenga un precio. Cuando el mayor tesoro es la familia.
La amistad. Una puesta de sol. Un abrazo y un te quiero. Un helado en la
terraza de aquella heladería. Una sonrisa fugaz en aquella plaza. El sonido de
la risa de un niño. Cuando lo que más valoras en la vida es la propia vida, ni
la muerte te puede amenazar con matarte. Porque si te arrebata la vida, ya
estás muerto.
martes, 29 de septiembre de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
Susurró...
Ese momento... en el que ves a esa persona alejarse, ya de espaldas, doblando esa esquina. Cuando ya te ha dicho lo siento, y te ha dado un beso en la frente de eterna despedida. Ese momento en que sientes un sudor frío en la nuca, suspiras quedándote sin un ápice de aire en tu interior. Y todo se torna en silencio, solo puedes sentir los latidos de tu corazón acelerándose. Ese momento en el que tu cabeza habla sola. Es entonces cuando ocurre la pelea entre dos partes de ti. "Es inútil", es lo único que puedes pensar. Que se acabó y que no tienes ganas tan siquiera de intentarlo. Y, cuando estás apunto de coger aire de nuevo y darte por vencida, te quedas nuevamente paralizada, sintiendo cómo el oxígeno va llegando hasta el fondo de tus pulmones en forma de energía, puedes sentir cómo la sangre se va adueñando de esa energía y cómo llega al corazón. Entonces lo oyes claramente: "Inténtalo", susurra el corazón. Entonces toda la adrenalina queda libre, y corres. Para que empiece una historia o, simplemente, para que no acabe jamás.
viernes, 1 de mayo de 2015
Mujeres y hombres y viceversa
Yo estoy harta. No se vosotras. Y tampoco sé por dónde
empezar exactamente... Creo que empezaré por el principio.
¿Qué piensas cuando tienes que describir a un hombre? A
cualquiera se le vienen a la cabeza términos como fuerte, valeroso, manitas, trabajador,
etc. El hombre es siempre el que va a salvar a la dama. Él lleva las riendas de
todo, toma las decisiones importantes, es el líder. Si alguien pide ayuda
espera que un hombre sea el rescatador y, por supuesto, ¡un hombre no puede
pedir ayuda! Los hombres no lloran. Podría seguir, pero queda claro a lo que me
refiero.
Y ahora, ¿qué piensas si tienes que describir a una mujer?
Ella es la sensible, la empática, amable, ama de casa... La mujer es la
compañera. Ella debe ser discreta, y acatar las órdenes. Debe limpiar, hacer de
comer, cuidar de los niños... Es la dama en apuros.
Es triste pero cierto. Hay miles de estereotipos respecto al
hombre y la mujer. Ello induce al machismo, y eso no significa solamente pensar
que el hombre es superior a la mujer. El machismo se ve a diario, y todas las
mujeres lo sufrimos a lo largo del día todos los días. Son los micromachismos.
Y eso lo creamos nosotras mismas, empieza con los hijos.
No es difícil verlo. Aún hoy día, cuando le preguntas a un
niño pequeño qué quiere ser de mayor te responde cosas como bombero, policía,
médico, piloto de avión, empresario... En cambio, una niña te responde
secretaria, azafata, enfermera... Desde que somos niños nos están induciendo a
eso. Queremos igualdad, pero va a ser difícil llegar a ella cuando ni nos damos
cuenta de que seguimos promulgando lo mismo.
Cuando nace un bebé, si es niña todo será rosa y si es niño
azul. Cuando van creciendo, a los niños se les va regalando cochecitos,
aviones, juegos de construcción... y a las niñas muñecas, cocinitas, incluso
¡¡un juego de limpieza!! Poco a poco ellos van adquiriendo conciencia y van
viendo que son sus madres las que friegan, doblan la ropa, limpian la casa,
hacen de comer... y a sus padres trabajar y sentarse en el sofá a ver la tele
cuando llegan.
Pero es que los tiempos cambian, y la sociedad avanza. Ahora
la mujer también trabaja, y lo increíble es que ella ¡sigue ocupándose de la
casa sola! Bueno, tal vez un día el hombre tiene la "inspiración" de
"ayudarla" en algo.
En fin, sigamos con los niños. Porque siguen creciendo, y
llegan al colegio, donde tienen quizás un uniforme, por supuesto, pantalones
para los chicos y faldas para las chicas. Y cuando son pequeños eso importa
menos a la hora de jugar, pero al crecer, ellas ni siquiera pueden jugar al
fútbol en el recreo o ¡se les levantaría la falda! Y eso es una calamidad...Ya
en infantil hay secciones diferentes en las clases, juegos de niños y niñas. ¿Y
en las jugueterías? Exactamente igual. Las niñas van a la sección rosa, donde
encontrarán barbies, carritos de bebé, osos de peluche, nenucos, disfraces de
princesa o hada... y los niños a la zona azul, donde podrán encontrar
guerreros, coches, motos, pistolas y arcos de juguete, pelotas, disfraces de
súper héroe...
Y así se sigue promoviendo una sociedad desigual. Con padres
que no dejan a sus hijos llorar cuando se caen de la bici porque son "unos
machotes" y van corriendo a abrazar a su "princesa" porque se ha
hecho daño. Y es así cuando las niñas ven a sus madres trabajar y ocuparse de
la casa y se empiezan a creer que es su obligación. Y los niños ven a sus
padres sentados en el sofá y... ¡qué gustazo ser el niño!
Los hombres para nada tienen que tener el detallazo de
AYUDAR a las mujeres. ¡Pero en qué siglo estamos! ¡Las tareas son repartidas! Las
madres piensan que las feministas ya luchan por la causa, y que algún día se
conseguirá. Sin darse siquiera cuenta de que todo lo que esas feministas están
consiguiendo, con la educación que les dan a sus hijos, las madres mismas lo
están destrozando. Todo empieza en los niños y niñas, en el ejemplo que se les
da.
Aún cuando la familia se reúne en Navidad son las mujeres
las que hacen de comer y los hombres van a comprar las bebidas. Las mujeres
ponen la mesa, y cuando acaban todos de comer, ellas recogen y friegan mientras
los hombres fuman y beben. Como si ellos no hubieran comido o ensuciado. Y a
estas alturas, a la mujer eso le da coraje, hablando claro y pronto, y no le da
la gana levantarse de la mesa a ella tampoco. Y entonces viene lo peor. Las
mujeres que si que se han levantado a limpiar ni reparan en los hombres, la
miran solo mal a ella. ¡Incluso ella misma se siente mal por no hacer nada! Y
eso que tiene a su lado a unos cuantos hombres que ni siquiera se han percatado
que es hora de limpiar.
Y eso seguirá así mientras las madres y los padres no
eduquen igualitariamente, sin estereotipos. Y aunque esos padres lo hagan,
seguirá así mientras en los colegios no se promueva. Y si solo un par de padres
lo hacen así, un día tu hija llegará a casa diciendo que tiene que hacer tal
cosa porque es una niña.
Puedo poner ejemplos y no parar.
Hablando de familias nucleares o biparentales tradicionales, su hay hermanas y
hermanos, las hermanas son las que ayudan a su madre. Un ejemplo, terminan de
cenar y la madre empieza a recoger, y tanto el padre como los hermanos se
sientan en el sofá. La hermana se aproxima a ello, y entonces el padre le
suelta: ¿te parece bien dejar que tu madre recoja sola? Y a mí me entran ganas
de reírme, pero de reírme a carcajadas y llorando y todo, porque parece una
broma. Hay que reconocer que tiene gracia que te diga eso alguien que se acaba
de tumbar en el sofá a la misma vez que tu.
Otro más. Una familia en el que
los dos padres trabajan, y aún así es la madre la que se ocupa de todo en casa.
Los hombres no se dan cuenta de que ellos no son como sus padres, que han
cambiado de época, que ahora ella también trabaja. Ellos siguen relacionando
los términos casa-mujer y trabajo-hombre. Ellos llegan a casa cansados, pero
cuidado, las mujeres son robots, ellas nunca se cansan. Y lo peor es que las
mujeres lo consienten.
En fin, ¿más ejemplos? Quien los
quiera que me los pida. Esto es así de triste, y así de triste seguirá siendo.
Una hija se seguirá sintiendo mal si no ayuda a su madre, pero como el padre y
hermanos no lo hacen, alguien tiene que hacerlo, y ella ha interiorizado que es
ella quien tiene que hacerlo. Y así es la pescadilla que se muerde la cola.
Porque esa hija no puede dejar que lo haga todo su madre, pero si los hombres
no ayudan ella no puede más que hacer algo.
Esto pasa a diario. A diario las
mujeres siguen permitiendo limpiar, tender, recoger la ropa, doblarla,
plancharla, fregar, ordenar, hacer camas, recoger, hacer de comer... solas. Aun
cuando ellas también trabajan.
Pues nada. Sigamos.
miércoles, 22 de octubre de 2014
A veces sí
Hay gente que suele decirte que lo mejor es lo que está por llegar, y no lo que tienes...
Pero, a veces, hay algo dentro de ti, algo inexplicable, algo que te dice que lo que tu tienes no lo puede superar nada más, alguien que está a tu lado, alguien que está a tu lado que nunca jamás podrá ser remplazado. Por nadie. Y que quieres pasar el resto de tu vida formando parte de esa persona, ya sea tu pareja, una amiga, un hermano... A veces lo sientes, no lo sabes explicar porque además ni tu misma lo comprendes. No siempre lo mejor estar por llegar, hay veces que ya lo tienes.
También dicen que no se sabe lo que puede pasar, yo, sin ir más lejos, hará un par de días estuve hablando con unos conocidos sobre hacerme un tatuaje, la silueta de una bruja, es el símbolo que tenemos para representarnos la persona de la que os hablo y yo. Me dijeron que estaba loca, que yo no sabía lo que podía pasar, y que un tatuaje era para siempre. Ingenuas, por eso mismo, porque es para siempre, me lo quiero tatuar. Porque yo, aunque no sepa explicarlo, se que ella va a ser para siempre, y se que siempre va a ser tan importante como lo es ahora. Incluso que va a ir a más. Y si pasara algo, estoy convencida que querría tener esa parte de ella en mi. Por todo lo que significó, por todo lo que fue para mi.Porque cuando la miro a los ojos me veo en ella. Y porque ella se ve en mi. Porque aunque soy feliz, a su lado todo es más intenso.
No puedo definir lo que es en mi vida exactamente, no puedo decir que sea mi madrina, ni mi hermana, ni mi madre, ni una tía, no hay una palabra, ya que ella era mi profesora. Pero pasó algo mágico, ahora somos muy amigas. Sí, para mi, esa es la palabra, mi mejor AMIGA. Yo la quiero como no quiero a nadie. Sé lo afortunada que soy de que forme parte de mi vida. Porque de entre todos, ella me eligió a mí.
Por eso, aunque todo el mundo puede decir que nada es para siempre y que nada se sabe, yo me niego a pensar eso. Porque si, hay veces, aunque sean pocas, incluso hay personas a las que nunca les pasa, que algo si se sabe y que si es para siempre. Porque miras a esa persona, y la vez feliz, reír, y sabes que es lo que siempre quieres tener a tu lado. Su felicidad, que también es la tuya. Cuando ella tenga una lágrima, yo la convertiré en sonrisa. Y cuando la tenga yo, ella hará por mí lo mismo. Incondicionalmente.
Simplemente lo sientes y lo sabes, no hay palabras para explicar eso. No somos hermanas, ni madre e hija, es como algo nuevo, una definición que aún no tiene nombre. Tendrán que inventarlo, aunque sea para nosotras dos y para otras dos personas especiales, ya que lo nuestro es algo que no suele pasar. Vamos que,es la primera vez que unas profesoras y una alumna acaban así, siendo más que profesora - alumna. Te quiero, te quiero mucho. A las tres.
Pero, a veces, hay algo dentro de ti, algo inexplicable, algo que te dice que lo que tu tienes no lo puede superar nada más, alguien que está a tu lado, alguien que está a tu lado que nunca jamás podrá ser remplazado. Por nadie. Y que quieres pasar el resto de tu vida formando parte de esa persona, ya sea tu pareja, una amiga, un hermano... A veces lo sientes, no lo sabes explicar porque además ni tu misma lo comprendes. No siempre lo mejor estar por llegar, hay veces que ya lo tienes.
También dicen que no se sabe lo que puede pasar, yo, sin ir más lejos, hará un par de días estuve hablando con unos conocidos sobre hacerme un tatuaje, la silueta de una bruja, es el símbolo que tenemos para representarnos la persona de la que os hablo y yo. Me dijeron que estaba loca, que yo no sabía lo que podía pasar, y que un tatuaje era para siempre. Ingenuas, por eso mismo, porque es para siempre, me lo quiero tatuar. Porque yo, aunque no sepa explicarlo, se que ella va a ser para siempre, y se que siempre va a ser tan importante como lo es ahora. Incluso que va a ir a más. Y si pasara algo, estoy convencida que querría tener esa parte de ella en mi. Por todo lo que significó, por todo lo que fue para mi.Porque cuando la miro a los ojos me veo en ella. Y porque ella se ve en mi. Porque aunque soy feliz, a su lado todo es más intenso.
No puedo definir lo que es en mi vida exactamente, no puedo decir que sea mi madrina, ni mi hermana, ni mi madre, ni una tía, no hay una palabra, ya que ella era mi profesora. Pero pasó algo mágico, ahora somos muy amigas. Sí, para mi, esa es la palabra, mi mejor AMIGA. Yo la quiero como no quiero a nadie. Sé lo afortunada que soy de que forme parte de mi vida. Porque de entre todos, ella me eligió a mí.
Por eso, aunque todo el mundo puede decir que nada es para siempre y que nada se sabe, yo me niego a pensar eso. Porque si, hay veces, aunque sean pocas, incluso hay personas a las que nunca les pasa, que algo si se sabe y que si es para siempre. Porque miras a esa persona, y la vez feliz, reír, y sabes que es lo que siempre quieres tener a tu lado. Su felicidad, que también es la tuya. Cuando ella tenga una lágrima, yo la convertiré en sonrisa. Y cuando la tenga yo, ella hará por mí lo mismo. Incondicionalmente.
Simplemente lo sientes y lo sabes, no hay palabras para explicar eso. No somos hermanas, ni madre e hija, es como algo nuevo, una definición que aún no tiene nombre. Tendrán que inventarlo, aunque sea para nosotras dos y para otras dos personas especiales, ya que lo nuestro es algo que no suele pasar. Vamos que,es la primera vez que unas profesoras y una alumna acaban así, siendo más que profesora - alumna. Te quiero, te quiero mucho. A las tres.
domingo, 29 de junio de 2014
Gánalo
Hay dos formas de ver pasar el tiempo. Perdiéndolo o ganándolo. Sentirás todo el tiempo que simplemente va pasando y se va perdiendo. Hasta que un buen día encuentras a una persona con la que sientes que no pierdes el tiempo. Lo ganas. Empiezas a sumar y sumar momentos. Y es entonces cuando te das cuenta de que quieres dejar de perder el tiempo para comenzar a ganarlo, quieres pasar el resto de tu vida con esa persona que hace que estés un poco más viva.
Mientras, pasas el tiempo contigo misma, imaginándote como será el momento en el que encuentres a esa persona. A veces ese tiempo es mucho. Pero llega. Igual no es una pareja, es una gran amiga o un gran amigo, con el que te ríes como jamás lo has hecho. Pero no dudes que esa persona llegará, y todo el tiempo que has esperado... buaf. Ni te vas a acordar.
Mientras, pasas el tiempo contigo misma, imaginándote como será el momento en el que encuentres a esa persona. A veces ese tiempo es mucho. Pero llega. Igual no es una pareja, es una gran amiga o un gran amigo, con el que te ríes como jamás lo has hecho. Pero no dudes que esa persona llegará, y todo el tiempo que has esperado... buaf. Ni te vas a acordar.
lunes, 23 de junio de 2014
Enfermedad
Si estás enferma no tengas miedo. Si tiene remedio te curarás, y sino lo tiene pues se acabó. Solo hay que luchar cuando hay alguna posibilidad de ganar, si no la hay, no hay que esforzarse.
miércoles, 9 de abril de 2014
Amor... propio
Dicen que cuando estás enamorado no importan las
despedidas, ni el tiempo que pase, ni lo que ocurra entre medio; no importa que
te jure que se acabó o que te mande al infierno, ni siquiera importa si ha
conocido a otra persona. Cuando el sentimiento es verdadero, siempre encuentras
la manera de mantener viva la esperanza. Es algo inconsciente y muchas veces en
contra de nuestra voluntad. Ves señales por todas partes. Señales que te llevan
a esa persona, a ese lugar, señales que imaginas, o no, quizás son reales.
Quizás exista esa energía común que hace y deshace cuando menos lo esperas y
más lo necesitas. Y quizás, también, pase que ya no vuelva nunca más, pero tú,
tú te empeñas en seguir esperando.
Este escrito va por esas personas que lo dejarían todo, si
él, si ella, les dijera: ven; por las que se beben de un trago canciones
melancólicas sin dudar, mientras caminan por la calle recordando lo que fue,
imaginándose lo que podría ser; por esas personas cuyo destino no depende de
ellas, sino de una llamada desesperada, de un encuentro fortuito y tantas veces
soñado; por las que viven a la espera de un regreso necesitado, que llega con
retraso; por esas personas que se han olvidado de lo más importante: el amor
propio.
El desamor es traicionero y todo nuestro alrededor está
metido en el ajo. Novelas de amores heroicos, canciones nostálgicas, películas
soñadoras… nos empapan de historias, canciones y sentimientos en los que hay
amores que matan, y los que no, nos rescatan, convirtiéndonos en títeres de la
espera, la frustración y la desolación. Y es que en el fondo, necesitamos creer
que sí, que el amor está por encima de todo, que es capaz de dejarnos sin aire
y que cuando se acaba, tú, yo, nosotros, dejamos de ser. Pero la realidad es
que nadie, absolutamente nadie, muere de amor.
Es cierto. No te engaño. No existen amores que maten, ni
amores que nos rescaten, no existen porque el único amor capaz de hundirte o
salvarte es el de uno mismo. La buena noticia es que, como es tuyo, tú decides
qué hacer con él. Hay decisiones que nos acompañan toda la vida y por eso,
elige tú, no vivas esperando a que te elijan. No busques a quien no hace nada
por encontrarte, no sigas apostando por quien no apostó por ti, pero sobre
todo, no quieras morir por quien quiere y puede vivir sin ti.
Este escrito va por ti. Tú que de tanto pensar en él te has
olvidado de ti. Tú que subastas tu amor al menor postor, sin miramientos, ni
condiciones. Todavía tienes una opción: quiérete. Quiérete a ti más que a
nadie. Conócete y deja de preocuparte por los que no se dejaron conocer. Y,
apuesta por el amor más leal de todos los amores. Todavía tienes esta opción.
La opción de optar por ti.
“Porque sin ti, sin ti lo soy todo”
Escrito por Bárbara Esteban
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